viernes, 24 de mayo de 2013

"QUEDARSE EN PANA, BOMBA y BENCINA" o VOCABULARIO CHILENO APRENDIDO POR EXPERIENCIA VOL. I

Hoy toca contar la historia de cómo aprendí el significado de "quedarse en pana" de forma que nunca más olvidé su significado.
Estaba de turismo por el barrio Yungay con dos amigos y decidimos tomar un taxi. En nuestro camino de vuelta, el taxista se empezó a reir y a decir "me quedé en pana" todo el rato, hasta que el taxi se detuvo. Ahí nos dio la explicación: no es que no tuviera dinero, pero es que se le olvidó ponerle bencina (gasolina) al taxi. Pero no podía acabar ahí, siempre puede pasar algo mejor.
El taxista nos dijo que no nos preocupáramos, que cerca había una bomba (gasolinera), que seguro que llegábamos y luego nos llevaba a nuestro destino. Así que empezamos a avanzar arrancando y apagando el motor, a tirones, hasta que por fin llegamos a una calle con pendiente y empezó a moverse con "normalidad". 
Estando en la cuesta abajo, alcanzando velocidad y todo, llegamos a un cruce en el que no teníamos prioridad. Si nos parábamos, ya no ibamos a poder arrancar más, así que empezamos a gritar a los coches que venían que nos dejaran pasar. Pero no nos hicieron caso, así que nos quedamos en el medio del cruce.
Lo de moverse a tirones ya no funcionaba, el taxi ni arrancaba, así que nos bajamos todos a empujar. Y aquí no acaba todo, la calle de bajada a la gasolinera era de sentido único, y no del nuestro por supuesto. Así que tres extranjeros, de los que no presentamos ninguna duda de que no somos chilenos, íbamos empujábamos un taxi en dirección contraria cuando nos encontramos con los Carabineros (la policía) y, por supuesto, nos hicieron parar (irónico en cualquier caso).
El taxista empezó a contarles su historia pero ellos no le hacían ni caso, miraban alternativamente al taxi y a nosotros con cara de no entender nada. 
Felizmente, nos dejaron proseguir nuestro viaje, llegamos a la bomba y nos pusimos en marcha de nuevo. El taxista, para demostrar su gratitud nos dijo que no nos iba a cobrar nada (eeehhhhh, obviamente!!!) y nos dio su teléfono por si alguna vez necesitábamos un taxi. No, gracias.



lunes, 6 de mayo de 2013

EL PAN

No sé si es que en España no tenemos tantos tipos de panes o es la curiosidad hacia lo nuevo que hace que me dé cuenta de esos detalles, pero es que Chile es la meca del pan, y prueba de ello es que es el segundo país con mayor consumo.

Nunca sé cómo empezar un listado de cosas, así que me ciño a mis gustos personales, que para eso es mi blog. Así que allá van mis favoritos: la crocata y la marraqueta. La crocata es el pan menos chileno, sería un poco como una chapata, pero para desayunar, con aceitito y sal está riquíiiisimo. 


Sin embargo, la marraqueta no tiene comparación con ningún pan que haya probado antes y es, junto con la hallulla, uno de los más consumidos. Crujiente por fuera y esponjoso por dentro, supone el 70% de la producción de pan en Chile. Además, viene subdividido en partes, para que al partirlo tenga el tamaño justo para hacer uno de los platos más emblemáticos de los asados: el choripán (no hace falta que explique qué es...). Bueno, es mentira, en realidad no sé si es para eso, pero el tamaño que queda es perfecto!

Asado

La ya mencionada hallulla es un pan plano, pesado, sin miga y con un elevado porcentaje de materia grasa. De nuevo, este pan está pensado para ser partido y tiene una "marca" que lo recorre en el lateral y que permite abrirlo por la mitad fácilmente. ¿Se nota que no me gusta demasiado?

Preparación de Hallullas ! 
Otro de los panes emblemáticos es el pan amasado, pero ese no se encuentra en cualquier lugar. Este pan es esponjoso, con mucha miga y recién hecho está buenísimo! Lleva, además de los ingredientes habituales en un pan, un poco de azúcar, y se pueden hacer en porciones individuales o a lo grande. A demás, a parte de esta versión "normal", encontramos la que tiene chicharrones incorporados, rico rico. Este tipo de pan normalmente lo vende la gente por la calle y en las carreteras: pan casero para disfrutar cuando se encuentra.


Y, por último en la entrada de hoy pero no como último ejemplo de pan chileno existente, es el turno de las dobladitas. Este pan no es otra cosa que masa de empanadas "dobladita", como su nombre indica, y horneda, quedando finitas pero esponjosas por dentro.



Curiosamente, no hay panaderías al uso y el pan se suele comprar en tiendas de ultramarinos (abarrotes aquí), en los supermercados, que disponen en su mayoría de horno propio, o en el omnipresente Castaño, cadena de panadería y pastelería en la que, por supuesto, te venden también desde un jugo hasta huevos o fiambres, pasando por las imprescindibles empandas (a las que, por cierto, debería dedicar una entrada en este blog de manera inmediata). Y digo "omnipresente" porque en un radio de 300 metros alredor de mi casa hay 5 Castaños. Eso sí, como vayas 10 minutos antes de la hora del cierre pueden pasar dos cosas: o ya no queda pan o, si queda, ya puedes correr, porque las escurridizas dependientas te quitarán las bandejas delante de tus narices porque quieren cerrar (en Chile la hora de cierre es sagrada, tanto, que suelen cerrar 10-15 min antes para que luego no se les retrase la salida). Y, por supuesto, no abre los domingos (al menos en mi barrio), día en que la ciudad sucumbe, desaparece y se hace imposible conseguir nada a no ser que vayas a un centro comercial (mall) o al centro.